domingo, 8 de abril de 2012

Prólogo.

“Hay más de un alma vagando en pena, cada una, testigo de la tiranía y la soberbia que la raza humana puede ejercer sobre ella.” La autora.

El paraje se extendía desolado acompañado por un cielo gris cubierto con un lecho de niebla. La tierra era seca, daba la impresión de que a los árboles le hubiera caído un rayo a cada uno. La mezcla de colores pálidos hacía que pareciese que nadie habitaba cerca de allí y muchos, hubieran querido que fuera realmente así.

Las ruedas del mono volumen negro raspaban el suelo desgastando la goma. Su forma aerodinámica hacía que todo aquello de fuera pareciese decadente. La altura del caro coche era importante, al menos medio metro lo separaban del suelo.

Desde dentro unos ojos rígidos y celestes se posaban en el conductor con mirada de autosuficiencia. Aquellos ojos adornados por unas largas pestañas y coronados con unas enarqueadas cejas mantenían compostura e impasibilidad.

En silencio, la chica escuchaba la conversación de su padre con el conductor. Distraída con las ideas y asustada a la vez, dejo de mirar hacia el horizonte para bajar la mirada a sus manos. Los finos dedos resbalaban por sus vaqueros negros y éstos se escondían bajo botas militares del mismo idéntico color.

A sus veintidós años ya era una persona trascendente en la sociedad y eso la hizo madurar desde los años 2000.

Su blanca tez la hacía parecer un fantasma y su delgado cuerpo nunca hizo más que causarle problemas. Se toca su negra y larga melena y vuelve a fruncir el ceño intentando parecer que es ajena a todo aquello que sale de la boca de su padre.

-Creedme Mark, te lo dice un tío profundo.- Alcanza a escuchar.- hay algo más que cuatro mestizos, la única probabilidad de que aún no se haya visto ninguno por Chaosis* es que se estén  organizando en reuniones clandestinas.- El padre de la chica ríe y eso hace que ella sonría levemente.

-¡Oh, Wilson! Usted y sus fábulas. Lo que realmente me preocupa es la solución y no el problema, ¿No cree que estamos siendo muy rápidos en actuar? La Orden lleva dos medias lunas* buscando rastros de esas abominaciones, tal vez hiciera falta algo más de insistencia.

-No dudo de su palabra,-Sonríe el conductor.- pero esos bichos son como las plagas; En cuanto bajas la guardia, lo que hasta ahora eran cuatro ejemplares se convierten en cuatro mil.

-Al menos espero que “la solución” no haya perdido sus dotes.-Suspira el hombre sonriendo y dejando ver sus afilados colmillos.

La chica suspira, acababan de llegar al destino. Pisa con determinación el suelo. Marcus muy serio la mira y asiente con la cabeza, ella lo responde con el mismo gesto y seguidamente camina delante de él abriéndose paso hacia un gran edificio de cemento armado que se alza poderoso y gris. Lo más trascendente en Chaosis a primera vista es la monotonía y el predominio del color gris por las paredes de los antiguos edificios.

El pelo de la chica vuela revoloteado y juega a esconderse tras sus orejas.

Los Guardas del edificios abren las puertas sin que ella tenga que parar de caminar, como si estuviera todo programado. Con mirada poderosa sigue avanzando moviendo las caderas de un lado a otro involuntariamente. Sus labios pintados de carmín sonríen carnosos. Se abre paso por un largo pasillo de mármol escuchando voces por doquier. Hace un gesto con la cabeza a un guarda medio dormido que reposaba en una de las esquinas y que ,al verla, pegó un bote y se colocó el arma en el hombro. Este asintió y corrió delante de ella algo torpe.

 Las botas militares sonaban a goma al contacto con el suelo de mármol. Atrás las pisadas de su padre y el bobo conductor, acompañadas por breves frases, le daba constancia de que no estaba sola.
Por fin el guardia paró ante la celda número 213 y abrió una pequeña ventanita de la puerta metálica.

-Suele ser algo grosero e insolente.- Dijo y se apartó a un lado.
Tras vacilar unos segundos la chica colocó sus intensos ojos celestes en el rectángulo que comunicaba la celda con la vida exterior.

-¡Dejadme cagar tranquilo dementes!- Grita una voz ronca al tiempo que un periódico sale disparado hacia la puerta.- Jerry, dile al amigo tuyo que como no se marche comerá puños.- Parece dialogar con alguien.

- Eh... muchacho... no se si tienes constancia de con quién estás hablando.- Interrumpe el guardia. Una cabeza asoma entre un periódico abierto y la chica enarquea los ojos.

-No me habíais dicho que tenía visita.

-Perdona señorito, ¿Quiere que le limpie el culo?-Bromea divertida por la estampa.

-Prefiero morir antes de que una Albani me toque el culo.-Replica.

-¿Quién te dice que soy una Albani?- Mira al guardia.-Vamos, sacadle de ahí.


Aquel pasillo lo había recorrido durante años; esas lámparas de bajo consumo que tardaban tanto en atenuarse, ese chirrido del mármol acabado de encerar, pero sobretodo aquellos gritos de los condenados, aquellos, jamás se los olvidará. Parecía interminable, las puertas metálicas cerradas con enormes candados y él, Marcus, era exactamente como lo había dejado; Con sus pelos oxigenados y sus ojos metálicos que helaban el alma.

La chica acompañada por su padre y escoltada por aquél conductor, sacó una llave de su bolsillo y abrió con ella una puerta un tanto diferente a las demás –De madera con escrituras alrededor-.
Sin embargo para sorpresa del prisionero todo lo que había dentro tenía un aspecto detonante con respecto a la puerta. Tan sólo había una mesa de metal circular y una silla a conjunto.

Encima de aquella rígida y fría mesa; Papeles, mapas, toda clase de folletos y páginas de libro arrancados.

Los acompañantes y la chica salieron de la sala, no sin antes-Ésta última- dedicarle una mirada de desafiante.

El preso, cayó sentado en la silla metálica. Delante, justo en la pared enfrente suyo, un cristal.

-Bien... eh, sí, funciona.-Suena una voz robótica dentro de la sala. A través del cristal podía ver a un hombre bastante torpe hablando por un micrófono.

-Oye, ¿Por qué no dejáis de tratarme como a un animal?- Dijo el encerrado casi susurrando.

-Nos han advertido de que puedes ser peligroso.- Suena la voz del chofer.

-Já, eso dicen.- Se sonríe irónico.- ¿Es que no podéis guardaros el orgullo o al menos camuflarlo? ¡Vamos! No soy un animal de zoológico para que me tengáis que mirar desde un cristal.- Vacila.

-Jared, vasta de blasfemias. Pasemos a asuntos serios.- Tercia Marcus.

-Creo que es una asunto serio el de las canas, ¿No lo notaste?-Se dirige a la chica. Esta no mueve ni un solo músculo y clava sus canicas en las suyas.

-Supongo que te habrán hablado de lo que está sucediendo...- Vuelve a intentarlo Marcus que se sienta en una silla al otro lado del cristal. Aprieta las manos en los reposabrazos  y sonríe algo malicioso.

-No.-Anticipa el joven antes de que el padre de la chica pueda continuar de explicar por el altavoz.- Por si no estuvierais al corriente, esto, no es precisamente Mundo.- Jared apoya sus codos en las rodillas y junta las palmas de las manos para dejar descansar la cara en su dorso. Suspira y ahoga un grito cuando su espalda se curva hacia delante. Siente como las costras y postillas de su espalda se abren dejando salir un viscoso y caliente líquido del mismo color que los labios de la mujer que mira a través del cristal.

-Mira Jared, no estamos aquí precisamente por gusto, te estamos haciendo un favor.- El chico estalla a carcajadas.

-¿Un favor? Me lo haríais si os largarais. He estado veinte años a vuestro servicio y usted me recompensa con una cálida estancia en Black Eye*. Ojalá te pudras en el infierno.-Susurra esto último recostándose en la silla y escurriéndose hacia abajo.

La joven lanza una mano al cristal e inmediatamente, le quita el micrófono de las manos a su padre.

-Estamos hablando de tu liberta.- Contesta la mujer.- Creo que merece la pena dedicarnos un bendito minuto de atención.

-Por ti todo muñeca.-Bromea el individuo.- ¿Qué queréis a cambio?, ¿Qué os hace tanto preocupar para que tengáis que venir a conceder la liberta al gran Jared?

-Se trata de los mestizos; Han vuelto.


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*Chaosis: Centro de poder del Consejo y tierra bajo la dinastía de los Albani.
*Medias lunas: Periodo temporal que hace referencia a los eclipses de lunas. Cada mes hay dos eclipses. Un mes se divide en tres; “Prima Luna”, “Seconda Luna”, “Treza Luna”. La “Prima Luna” es el periodo que pasa desde el 1 del mes hasta el primer eclipse. La “Seconda Luna” Dura desde la “Prima Luna” hasta la “Seconda Luna”. La “Terza Luna” dura desde la “Seconda Luna” hasta fin de mes.
*Black Eye: Sector de un campo de concentración para criaturas extremadamente peligrosas y de poderes desconocidos. Jared fue el primer mortal y el último en pisarla.